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domingo, 19 de noviembre de 2017

Currículum del demócrata español


Artículo de Miguel Ángel García


Para ser un buen demócrata en España, lo primero es, estar vivo aunque hayas matado, y lo segundo, como condición sine qua non, es ser de izquierdas. Cuanto más de izquierdas y más tiempo vital hayas acumulado ahí, mejor. Es decir, que no es lo mismo alguien que haya militado nada más que en el PSOE desde su más tierna infancia, que aquel a quien le salieron los dientes en la CNT o en el PCE. ¡Ni mucho menos!

Cualquiera que se precie de currículum democrático, debe haber pertenecido ¡cómo no!, a algún movimiento revolucionario y/o terrorista, anticapitalista y antifascista, ya sea en la izquierda “aberchale” vasca, o sea, ETA, en la catalana Terra Lliure de Carles Sastre (el sindicalista de las "manifas"), en la Gallega EGPG de Antón Arias Curto, o en el GRAPO. Da igual.

Todos los que de allí hayan sido, son demócratas de primera clase. Son los que tienen el nivel más alto de democracia, ¡la escriben hasta con K de kilo! -por el peso, supongo. Eso es lo que hace a un buen demócrata. Además, dentro de su predicamento, están las reivindicaciones revolucionarias, y entre ellas, ha de estar, ¡cómo no!: la independencia. Si no eres independentista, tampoco eres un buen demócrata en España, ni lo serás en la nueva república que vas a conseguir con tus reivindicaciones, absolutamente democráticas y nacionalistas de las que nadie duda, y, que están, por encima de cualquier ley o legitimidad constitucional.

El buen demócrata, es aquel que lucha desde la convicción moral de una izquierda portentosa y saludable. De una izquierda antiderechas, verdadera, y única fuente de la democracia. Base y sustento de la mejor modalidad en el comportamiento de las sociedades, orientales y occidentales.

El currículum del buen demócrata, no puede estar exento de ser un defensor a ultranza de los animales. Ha de ser animalista, antitaurino pero pro abortista y pro eutanasia activa y pasiva; como tampoco pueden faltar otras anotaciones, cual es, la de haberse enfrentado a los “grises”, “azules”, o verdes”, o, quemado algunos contenedores, como expresión mínima para obtener el carné, y, muy importante, haber pasado por la cárcel. El tiempo en ella y los motivos, casi que dan lo mismo, pero debes haber estado encerrado entre rejas y haber comido rancho carcelario.

Si además de eso, has conseguido el mejor de todos los entorchados, el de “preso político” en los medios de comunicación, entonces, la categoría de demócrata internacional, la tienes garantizada de por vida. Por cierto, esta última, la expiden en la Bélgica flamenca. No la de Camarón o Pansequito, la de Lola la Faraona o Estrella Morente. No, es la flamenca en la que dan los carnés de democracia para la Unión Europea, y juzgan a etarras y presos políticos.




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