jueves, 29 de enero de 2015

La Justicia Violada


Artículo de Luis Escribano

Tras leer la noticia publicada hoy jueves por Mercedes Benítez en el ABC de Sevilla, titulada "El TSJA intentará importunar lo menos posible en las elecciones", en la que se informa de las declaraciones del Presidente de dicho Tribunal, el señor Lorenzo del Río, no he podido resistir la tentación de escribir sobre ello, y aprovechar la ocasión para mostrarles, una vez más, la perversión del sistema partitocrático que, lamentablemente, los ciudadanos padecemos con una pasividad pasmosa. Un sistema que convierte la democracia en un simple fonema.

En la noticia se entrecomilla la siguiente declaración del Sr. Río en relación al caso ERE: «Ahora mismo hay un trámite que es dar traslado al fiscal y hay que verlo con mucho detenimiento, habrá que ver si hay que tomar una decisión si compensa o no a la vista de esos periodos electorales». ¿A cuál se refiere: al de las elecciones autonómicas, las municipales, las catalanas o, como adelantaba ayer en mi artículo, a unas posibles generales? ¿También deben paralizarse los casos Bárcenas, Gürtel, Pujol, etc., dado que afectan también a otros partidos políticos en este periodo electoral?

Según el Sr. Río, la Justicia tiene que petrificarse para siempre. La gravedad de sus palabras, en un país verdaderamente democrático, constituiría un motivo para su inmediato cese y escarmiento público. En este país de "chichinabo" no sólo no ocurrirá, sino que posiblemente obtenga algún beneficio por los servicios prestados al Régimen andaluz, si no está devolviendo con estas declaraciones algún favor anterior, que es otra posibilidad. Si yo fuera juez o magistrado, me hubiera escandalizado con estas declaraciones. Estaremos pendientes estos días, por si sus asociaciones profesionales manifestaran o no sus pareceres al respecto. A título individual no creo que haya ninguna, ante las probables represalias. Así estamos.


En una democracia, el poder judicial no puede depender en su funcionamiento de los intereses de los que, en cada legislatura, ocupen el poder ejecutivo. La independencia de ambos poderes debe ser un axioma si los ciudadanos realmente queremos evitar cualquier abuso por parte del poder ejecutivo –gobierno- al que los ciudadanos hemos cedido unas prerrogativas y potestades exorbitantes (privación de libertad, expropiación, liquidación de tributos, concesión de ayudas y sus reintegros, etc.). Por ello, las graves declaraciones del Sr. Río muestran el verdadero rostro de nuestra supuesta democracia, y no es más que un poder ejecutivo al socaire del judicial, y un legislativo que, al dormir en la misma cama que el ejecutivo, en nada contribuye a poner orden en este desaguisado.

Para nuestra desgracia, no puede esperarse otro resultado de esta partitocracia. Cuando los partidos han politizado para su interés todos los estamentos de dichos poderes, desde la cúspide hasta la base de la pirámide jerárquica, la democracia se convierte en oligarquía del partido de turno.

Si trasladamos desde el campo de la sexualidad al de la política los comportamientos individuales descritos por el Marqués de Sade en sus obras a nuestros poderes públicos y la ciudadanía, nos encontramos con demasiados ciudadanos sumisos, bloqueados por miedos o intereses ante las parafilias de aquellos. Podría definirse como un ejercicio de “sadomasoquismo político” entre poderes públicos y ciudadanía, porque me resulta muy difícil de entender que pocos ciudadanos reaccionen ante estas salvajadas, conformándose con introducir una papeleta en una urna cada cuatro años -o menos-, salvo que disfrute con el dolor de verse privado constantemente de sus derechos y libertades de forma tan dañina.

Los jueces instructores y los tribunales deben realizar su trabajo sin estar pendientes de los vaivenes de los partidos políticos que ocupan los gobiernos, salvo que aquellos quieran entrar en el juego de las dádivas con promociones y apoyos a sus carreras de funcionarios, o el salto a otros poderes públicos, que poco tienen que ver con el interés general, como ocurre en la Administración General de la Junta de Andalucía, que no creo sea tan diferente de la Administración de Justicia.

La Justicia material, la que sería deseable, no puede depender de la convocatoria de unas elecciones. Los jueces no pueden actuar arbitrariamente, ni toman decisiones por oportunidad como los políticos. Imparten justicia sometidos a unos procedimientos legalmente establecidos, con sus plazos, desgraciadamente condicionados por los recursos humanos y materiales que el ejecutivo y el legislativo les procuran. Por tanto, es incomprensible que el Presidente de un Tribunal Superior diga lo que ha dicho el Sr. Río. No se si está pensando en dar un salto a la palestra política para ocupar en un futuro, al igual que el Fiscal Llera, una posible cartera en el Gobierno andaluz. No lo descarto.

En relación con esto último, si queremos una democracia sin fisuras, deberíamos evitar para siempre el traspaso de un poder a otro, o al menos, cerrar la puerta para evitar una vuelta posterior. La puerta giratoria entre los poderes ejecutivo y legislativo y el poder judicial es muy perversa en un sistema democrático con una digna separación de poderes, pues entran en juego variables que dificultan la imparcialidad a la hora de impartir justicia.

Hoy me preguntaba un “twittero” lo siguiente: qué podíamos hacer, y cómo, para cambiar estas aberraciones. Creo que era una pregunta retórica, porque sabe lo que pienso y que he manifestado en ocasiones: sin asumir nuestra responsabilidad, no hay libertad. O los ciudadanos-súbditos se convencen de que es necesario organizarse, de que no se puede mirar para otro lado, de que hay que actuar, o jamás conseguiremos el estatus que deseamos. No hay más alternativas.

Y para concluir, espero que el Sr. Río retire sus palabras para engrandecer la Justicia. Muchos ciudadanos han puesto su mirada en el poder judicial esperando una salvación ante tantos casos de corrupción, pero me temo que sin cambios profundos en el actual sistema, nunca llegará. Sin ciudadanos organizados y responsables, sólo seremos “súbditos”. 



2 comentarios:

  1. Mientras no exista una verdadera independencia del poder judicial, seguirán apareciendo despropósitos como estas declaraciones del presidente del TSJA. De todas formas debería caérsele la cara de vergüenza a este magistrado.

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    1. Gracias por tus comentarios, Sixto. Y totalmente de acuerdo: verguenza le ha faltado al Sr. Presidente del TSJA.

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