jueves, 29 de enero de 2015

Una rata de laboratorio


Artículo de Luis Escribano


Sí, queridos lectores, así me siento, encerrado entre barrotes esperando esos fatídicos momentos de cada ensayo a los que nos someten nuestros “representantes”, con jeringas, pipetas y matraces. Mientras ellos se dedican a dirimir públicamente sus desencuentros en un ejercicio de insolente hipocresía, Andalucía sigue sin levantar cabeza, y yo, más pobre.

Debo hacerles una confesión: no iba a ser éste el tema del presente artículo, pero la actualidad manda. Y la actualidad se centra una vez más en el fracaso de un gobierno incapaz, dirigido por “Tirana Díaz” –apodada así certeramente por mi admirado Eduardo Maestre en un magnífico artículo anterior-. La “killer”, cuya mirada dirige exclusivamente al norte, pisoteando sin escrúpulos la tierra sureña que me vio nacer.

Es obvio que el PSOE-A jamás tuvo la intención de gobernar conforme al “pacto de estabilidad” que se supone firmaron con IU-CA. Y digo supone porque es posible que hubieran suscrito más de un pacto, por si acaso alguno se salía del guión. Al parecer, salvo la facción de Diego Cañamero y Sánchez Gordillo, que nunca vieron con buenos ojos este “pacto” diabólico, IU-CA no aprendió la lección que sufrió el PA años atrás.

Algunos dirigentes de IU-CA, utópicos donde los haya, y con “tics” algo rancios, han vivido en sus carnes la crudeza del Régimen del PSOE-A en Andalucía. Las actitudes “buenistas” de algunos de ellos, en un sistema partitocrático muy lejano de la ciudadanía y del interés general, les ha llevado al desastre. Maíllo ha repetido hasta la saciedad que “jamás dejaremos que gobierne la derecha”. En Extremadura lo han hecho, e incluso algunos dirigentes de IU-CA se decantaron por no apoyar en el Parlamento a Susana Díaz como Presidenta. La incoherencia e ingenuidad consentida por IU-CA ha sido patente, y eso se acaba pagando. Antes de las últimas elecciones autonómicas, los parlamentarios de IU-CA ponían al PSOE-A de vuelta y media (léanse sus manifestaciones en los Diarios de Sesiones del Parlamento en temas como la reordenación del sector público, y se sorprenderán), y tras las elecciones, a fin de pillar sillón, se tragaron todo lo que antes criticaron, hasta la corrupción. En vez de actuar pensando en la ciudadanía, en el bien que produce la alternancia, (aunque no comulgue con el partido), en acabar con un Régimen corrupto donde los haya, eligieron el camino más absurdo: como dice Pedro de Tena en un magnífico artículo publicado el martes pasado en Libertad Digital, “poder y tener” fue su elección. Y así les ha ido. ¿Qué han conseguido desde el Gobierno bipartito para la ciudadanía? Y si algo hay, se lo agradecerán al PSOE-A, no a ellos. Y muchos se lo advirtieron en 2012…

Según algunas fuentes, el PP-A tanteó a IU-CA hace dos semanas para conocer su postura ante una posible moción de censura que evitara el adelanto electoral (¿lo sabía Rajoy?) y que diera la oportunidad al PP-A de gobernar hasta el final de la legislatura. IU-CA cerró de nuevo la puerta como en 2012, la que hubiera supuesto limpieza, apoyo a los casos judicializados y el fin de un petrificado Régimen de tiranía, desempleo, pobreza, incultura, latrocinio, etc.., es decir, lo obtenido por el PSOE-A tras 33 años. No se adonde nos hubiera llevado el PP-A, pero al menos los cajones se hubieran abierto, aireadas las instituciones, y los andaluces hubiéramos tenido la oportunidad de conocer si el PP en Andalucía tiene algo que ofrecer a la ciudadanías. Desde luego, su trabajo de oposición no lo pone en buen lugar. Yo preferiría otras opciones, no de partidos, sino de sistema, como venimos reiterando más de uno en estas páginas.

¿Se han parado a pensar en el peso que, dentro de un partido político de ámbito nacional, tendría cualquiera de los “barones” andaluces con los votos que podrían obtener en las elecciones en Andalucía? Hablamos de una Comunidad que ronda los 6,3 millones de electores respecto del total nacional de 34,8 millones de electores. Cataluña tiene 5,3 millones; Madrid 4,6 millones; Valencia 3,5 millones; etc. Es decir, casi una quinta parte de los electores de Andalucía (más del 18 %) puede decidir el futuro de cualquier partido de ámbito nacional, teniendo en cuenta el poco peso de PP y PSOE en las Comunidades de Cataluña y País Vasco, y por consiguiente, el dirigente que gane unas elecciones en Andalucía por mayoría obtiene una influencia enorme en su partido nacional.

El PSOE lo sabe, como lo saben los expresidentes González y Zapatero. Perder la mayoría en Andalucía es perder la mayoría en la nación española. Lo supieron Chaves y Griñán –por algo fueron presidentes del partido, como ahora lo es Micaela Navarro-, y Susana lo sabe igualmente: ganar en Andalucía es ganar en el PSOE nacional, y Pedro Sánchez sabe también que fracasaría sin contar con el partido en Andalucía, es decir, con Susana y las agrupaciones que domina.

Andalucía es un feudo del Régimen del PSOE-A, y Rajoy lo sabe, como también sabía que si Arenas ganaba por mayoría absoluta las elecciones autonómicas de 2012, como así decían las encuestas, habría obtenido tal poder territorial que habría puesto en peligro el liderazgo del mismo Rajoy dentro del partido. No estaría de más que algún día el PP nos explicara a los andaluces por qué bajó la intensidad de la campaña –incluso parece ser que se pasó la consigna de no votar a sus propios dirigentes- en la última semana antes de las elecciones. Fue muy extraño lo que ocurrió en provincias tan importantes para el PP como Málaga y Almería. ¿Mandato desde Madrid para frenar un posible liderazgo del gaditano Arenas?

A nivel nacional, el PSOE, que siempre navega a la deriva en sus políticas, hasta despistar a sus propios simpatizantes, se ha quedado en tierra de nadie: por la derecha, el PP le ha comido el terreno con sus políticas socialdemócratas, y por la izquierda Podemos le está barriendo sin cesar. El PP no tiene, de momento, un “Podemos” en su espacio político a nivel nacional, a pesar de los intentos de partidos como Ciudadanos, Vox o UPyD. Susana Díaz no tenía más salida que la de convocar las elecciones, rompiendo el pacto con IU-CA –que para el PSOE-A nunca existió-. Para ella, cualquier argumento era válido, pues sólo tiene ojos para el PSOE en Madrid. Si dejaba pasar más tiempo, peligraba su traslado, pues Podemos podría quitarle aún más votantes (al no tener responsabilidades de gobierno y no adoptar decisiones que lo retraten, es difícil que Podemos pierda apoyos en sus electores) y, por otro lado, Pedro Sánchez podría reforzar su liderazgo.

Según las encuestas, Rajoy ha perdido mucho fuelle desde las últimas elecciones generales, y ha debido tomar decisiones estratégicas, que se vislumbran en el horizonte. Sabe que tiene más apoyos en los feudos tradicionales -Madrid, Valencia, Galicia, Castilla y León, Castilla la Mancha y Extremadura- que en Andalucía, donde ha colocado “digitalmente” a Juan Manuel Moreno Bonilla, que no tiene el carisma suficiente para derrocar el Régimen instaurado por el PSOE-A, y mantenido por Susana. Es decir, en vez de dejar a las bases del PP que elijan al mejor candidato para enfrentarse a “Tirana Díaz” (no se cual sería mejor, aunque el parlamentario del PSOE, José Caballo, temió que se eligiera a Esperanza Oña, a la que reconocía muy difícil de batir en el Parlamento), Rajoy lo prefirió a él, uno de su equipo, del que no espera rivalidad alguna.

Rajoy necesita dividir al PSOE en lo posible, y para eso utilizará la rivalidad entre Pedro Sánchez y Susana Díaz, metiendo toda la cizaña posible. ¿Cuántas veces recibirá a Sánchez en la Moncloa antes de las primarias en el PSOE? ¡Hagan sus apuestas! Pero la jugada maestra de Rajoy sería adelantar las elecciones generales y convocarlas coincidiendo con las catalanas. Al PSOE lo cogería fuera de juego recién celebradas las primarias. Estaremos atentos a la siguiente jugada.

Pero Rajoy también tiene a Podemos enfrente, y la solución la ha encontrado usando el Parlamento de Andalucía como laboratorio de experimentación. Si las encuestas aciertan en la entrada de Podemos en el Parlamento andaluz (190.465 votos de electores andaluces en las últimas elecciones europeas), este partido tendrá que retratarse durante unos meses antes de las generales. No es lo mismo hacer campaña propagandística en los medios televisivos y redes sociales que tener la responsabilidad, como representante de tus votantes, de plantear iniciativas parlamentarias y responder a las iniciativas de los otros grupos. Y si pactara con algún partido para entrar en el próximo Gobierno andaluz, posiblemente tendría que adoptar, si no quiere traicionar a su electorado, decisiones bastante impopulares por sus efectos.

Tengo la sensación que tanto el PP como el PSOE han decidido convertir Andalucía en un laboratorio de ensayos. Es posible incluso que hayan pactado (¿viajes de Susana a Madrid?) todo este escenario. Y es posible que entre tantas traiciones, el gallego tenga la última palabra, y por si acaso, un as en la manga.

Y ustedes, ¿tienen o no la misma sensación que yo de ser tratados como una afligida rata de laboratorio? 




                     

2 comentarios:

  1. Un artículo imprescindible. Fascinante por lo que se cuenta de la derrota por la mínima de Arenas. Aterrador por la situación en la que nos deja a los andaluces "de a pie".

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  2. Gracias!

    Y como bien dices, es aterrador, aunque quizá lo más aterrador sea la quietud de los andaluces ante las acciones de dirigentes que ansian tanto poder olvidándose de nosotros.

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