jueves, 26 de marzo de 2015

Cara y cruz

La incógnita de la ecuación a la que me refería en mi anterior artículo ha sido despejada y resuelta. De tres partidos que configuraban el Parlamento andaluz en la IX Legislatura se ha pasado a cinco partidos para la X. Repiten PSOE, PP e IU, y entran de “novatos” las formaciones de Podemos y Ciudadanos.

A muchos les ha sorprendido el resultado de estas elecciones. Sin embargo, por mi parte no esperaba otro muy distinto. De hecho, en la "porra" interna que hicimos los colaboradores de El Demócrata Liberal, sin encuestas de por medio, he logrado acertar el resultado en número de escaños de Ciudadanos e IU, fallé por 1 el de Podemos (le puse 16), y le di 4 escaños más al PP (me costó hacerlo...) y 5 menos al PSOE, creyendo que el castigo sería algo mayor. Y esta apuesta la hice teniendo en cuenta que en mi anterior artículo decidí apoyar a UPyD y su candidato por las razones que expuse.

Pero quedarme exclusivamente en la aritmética de los resultados sería sesgar su análisis. Esos números de escaños obtenidos son como “un texto”, es decir, “el fragmento de un contexto inexpreso", en palabras de Ortega y Gasset. El fracaso o éxito no puede medirse sólo en clave de escaños obtenidos por los partidos en estas elecciones, porque eso significaría conformarnos con la punta del iceberg, precisamente lo que han hecho los partidos. Sin embargo, es fundamental medirlo también en función de lo que obtienen los ciudadanos andaluces con estos resultados, quizá lo más importante. Son la cara y cruz de la misma moneda.

Desde el punto de vista de la aritmética, disiento de los que opinan que estos resultados son un éxito para Susana Díaz y el PSOE, pues el descenso en números absolutos de votos es patente en relación a anteriores comicios. Al contrario, comparto la opinión de los que consideran que ha sido un fracaso estrepitoso tanto para Juanma Moreno y el PP como para Antonio Maíllo e IU. Los tres partidos tradicionales en el Parlamento andaluz –sin contar con el extinto PA- han perdido apoyo de votantes, que han ido a parar a nuevas formaciones, o a la abstención, o a algún trasvase no muy significativo entre algunos de ellos. Que el PSOE-A mantenga 47 escaños con 120.000 votos menos respecto a las elecciones de 2012 es un espejismo, porque la Ley D´Hondt, la circunscripción provincial y la aparición de los dos nuevos partidos le han permitido conservar dicho número; pero la bajada de votos en el PSOE andaluz es evidente, que decrece a un ritmo lento con el transcurso de los años, y traducir eso en una victoria es como alegrarse de ser tuerto en un mundo de ciegos. Esa autocomplacencia es la que lleva al fracaso a muchos, como por ejemplo al PP, como luego veremos.

Respecto a Podemos y Ciudadanos, no considero que sus resultados hayan sido un éxito o un fracaso. Antes de las elecciones no habían sufrido, ni en Andalucía ni en el resto de España, el desgaste que supone gobernar y adoptar decisiones que afectan a las vidas de los ciudadanos. Los desencantados seguidores andaluces del PSOE, IU y PP -la "casta"-, tenían vaporizadas sus expectativas de votos, hasta que pudieron licuarlas en ambos partidos cuando aparecieron casi de la nada y ofrecieron sus fórmulas mágicas inmaculadas. Y en ambos casos, gracias principalmente a sus líderes natos, dado que es evidente que Iglesias y Rivera han sido, con diferencia, los artífices de haber irrumpido sus partidos en el Parlamento andaluz, no los desconocidos candidatos andaluces. Las apariciones televisivas de ambos han sido decisivas, y han cambiado el panorama parlamentario andaluz.

Podemos se ha nutrido de ex-votantes de IU, PSOE y abstencionistas, y Ciudadanos de ex-votantes del PP y de algunos de UPyD, principalmente. Ambos partidos, Podemos y Ciudadanos, tienen una agenda compleja, pues tendrán que retratarse en el Parlamento de Andalucía con la investidura de quien finalmente ocupe la Presidencia del Gobierno andaluz y con las posteriores decisiones. Por cierto: no se por qué todos dan por hecho que será Susana Díaz la Presidenta, pues en las anteriores elecciones obtuvo la mayoría el PP y la Presidencia fue ocupada por Griñán; aunque si nos atenemos a las declaraciones de los distintos candidatos durante la campaña electoral, a los resultados obtenidos y a las declaraciones realizadas estos últimos días, todo parece apuntar a que así será, aunque matemáticamente no se tenga la seguridad plena y nada esté garantizado. Ya dije en mi anterior artículo que, lamentablemente, se vislumbra otro adelanto electoral.

El resultado de IU, como ya expliqué en un artículo anterior, era muy previsible. Mi amigo y colaborador Eduardo Maestre y un servidor lo advertimos en varios vídeos publicados en Youtube en su canal, e igualmente Diego Cañamero hizo la advertencia al partido tras las elecciones de 2012: si IU entraba en el Gobierno con el PSOE-A, acabaría como el PA, fagocitado. Todo aquél que conocía la naturaleza de los dirigentes del PSOE-A sabía que era un matrimonio destinado al fracaso. Se lo advertí personalmente a Antonio Maíllo siendo Director General de Administración Local, antes de ser Coordinador del partido, y hasta le comuniqué que los dirigentes del PSOE-A les llamaban "primos" a los cargos de IU que estaban en el Gobierno. De nada sirvió.

IU tuvo en su mano la oportunidad histórica de cambiar el rumbo de Andalucía dejando gobernar a la lista más votada, en una operación "a la extremeña", que hubiera supuesto airear e higienizar la Junta de Andalucía, minimizar la corrupción imperante, sin que ello supusiera darle una carta en blanco al PP, pues éste lo hubiera necesitado en el Parlamento para aprobar las leyes. Además, si ese apoyo lo hubieran condicionado a la reforma de la Ley Electoral andaluza, hubieran conseguido para el futuro una mayor representación en el Parlamento. No sólo no lo hicieron, sino que para colmo entraron en el juego del PSOE-A y de su corrupción, y casi se quedan sin grupo parlamentario al modificar el Reglamento de la Cámara, exigiendo 5 escaños como mínimo para formar grupo. No tuvieron ninguna visión de futuro, y como unos ingenuos pardillos otorgaron su confianza al depredador corrupto, al Régimen, que ocupa el mismo espacio que ellos en la izquierda de Andalucía, y eso siempre acaba pagándose. Así ha acabado IU, devorado y con visos de extinguirse, agravado especialmente con la irrupción de Podemos.

Respecto al PSOE andaluz, aunque hubiera presentado como candidato al sepulturero del cementerio de San Fernando de Sevilla -con todos mis respetos a quienes ejerzan tan digna profesión-, igualmente hubiera obtenido el mismo resultado que Susana Díaz. Quienes conocen el tejido social andaluz, la mentalidad de los votantes del PSOE-A, saben sobradamente que este partido tiene un suelo electoral sólido, que ha ido disminuyendo lentamente a lo largo de los últimos años en valores absolutos, pues sus votantes no son tan críticos con el partido como los del PP con el suyo. Por tanto, debería entenderse que el supuesto “éxito” de Susana, traducido en perder menos votos que PP e IU, no se debe tanto a su campaña electoral como a su trabado y corrupto suelo electoral, al infructuoso o inexistente trabajo de la oposición del PP andaluz, a las políticas socialdemócratas del gobierno de Rajoy y su inacción, así como a la entrada de IU en el Gobierno andaluz. En ningún caso se trata de una cuestión de partidos, porque da igual el número de partidos que se presenten en Andalucía o las propuestas que hagan, mientras el PSOE-A mantenga su poder territorial y su impenetrable suelo electoral, es decir, su Régimen inalterado. Se trata de resolver la cuestión en clave ciudadana.

El PSOE-A, durante sus 33 años de Gobierno, ha tejido una tela de araña muy sólida, creada y consolidada con el apoyo del PSOE nacional cuando ocupó el Gobierno de la nación. Dicha tela de araña ha invadido la sociedad andaluza en casi todos sus estratos, como bien han detallado, tras años de trabajo, periodistas tan conocidos y admirados como Pedro de Tena, en su obra "La Tela de Araña Andaluza. Hilos de un Régimen", o Agustín Rivera, en su obra "El Cortijo Andaluz", y algunos otros periodistas que se han distinguido por sacar a la luz las numerosas tropelías de los dirigentes socialistas, sindicatos y empresarios favorecidos por el Régimen. 

Igualmente, los colaboradores del presente diario digital hemos publicado durante años muchas de las aberraciones cometidas por el PSOE andaluz en la Junta de Andalucía. Esa “tela de araña” abarca empresarios, sindicatos, cajas de ahorro, agencias y sociedades mercantiles públicas, fundaciones públicas, Ayuntamientos y Diputaciones, cargos públicos de la Administración, personal funcionario y laboral, asociaciones y fundaciones civiles de todo tipo (consumidores, vecinos, feministas, asistencia social, cooperación internacional, empresarios, judiciales, etcétera), centros educativos y academias, Universidades, Defensor del Pueblo, Consejo Consultivo, Cámara de Cuentas, jueces, y un largo etcétera.

El PSOE andaluz ha urdido esa trama mediante favores, subsidios, prejubilaciones a partir de los 50 años de edad, nóminas y pluses, contratos de personal, subvenciones, encomiendas, ayudas de todo tipo a empresas y personas, contrataciones de empresas, concesiones, promoción de personal de libre designación, publicidad institucional, convenios, y cualquier otro instrumento de poder que ha contribuido a conseguirlo. Muchos se preguntan como es posible que, a pesar de la corrupción política y económica que arrasa a esta Comunidad y que forma parte de la genética del PSOE andaluz, éste no pierda votos de forma más acelerada. Acabo de darles la respuesta: ¿qué ciudadano andaluz que vive de toda esa trama, del Régimen, va a querer cambiar su "modus vivendi", aún sabiendo que el cuerpo de la mano que le da de comer está corrupto hasta la médula? En Italia, esa fórmula ha funcionado muchos años.

¿Saben ustedes cuántos cargos públicos de la Junta de Andalucía –Directores Generales, Delegados, asesores de Gabinetes, funcionarios, etc- han estado haciendo campaña para el PSOE-A en horario laboral, cuyas nóminas se pagan con el dinero de los Presupuestos de la Junta? Pregunten a todos los funcionarios, y se sorprenderán. ¿No es esto corrupción? ¿No es financiación ilegal del partido? Nadie lo denuncia.

Este martes pasado publicaban algunos medios un archivo de audio en el que se escucha a la Delegada Provincial de Empleo de Jaén de la Junta de Andalucía, detenida por la Guardia Civil el mismo día por el caso de la formación, dirigiéndose a empleados laborales que trabajaban en los Consorcios locales “UTDLT” (95 en total en Andalucía, en liquidación). El chantaje en su discurso era evidente: o hacían campaña para el PSOE andaluz en las elecciones de 2012, o se quedarían sin contratos.

Queridos lectores: ésta es la esencia del Régimen del PSOE andaluz, del crimen organizado en la Administración andaluza, y por este motivo creó la Administración paralela, para poder presionar a los trabajadores laborales de las agencias, empresas públicas, fundaciones, etc., poniendo en juego sus despidos, y conseguir sus desviados propósitos. Sin embargo, a los funcionarios de carrera de la Administración General no los pueden despedir, aunque pueden presionarnos de otras maneras arteras, y en eso, los cargos del PSOE andaluz son expertos. Yo he vivido personalmente varios episodios de acoso laboral, hasta el punto de que un amigo y compañero falleció debido a las presiones a las que fue sometido por dos cargos públicos, uno de los cuales está imputado por el caso ERE. Pero esa historia la contaré con detalle en otro momento.

El corrupto suelo electoral socialista es muy sólido, y combatirlo exige soluciones políticas muy difíciles de entender y de aplicar. Para derrumbar un Régimen como el andaluz, es necesario en primer lugar que el PSOE pierda el poder territorial que posee en la Comunidad Autónoma. Sólo así, los demás partidos podrían tener realmente alguna oportunidad de llegar, en igualdad de condiciones, a gobernar en Andalucía. Mientras tanto, tendrán que conformarse con las migajas de algún sillón o de la oposición, donde algunos se han acomodado, como el PP andaluz. Como veremos a continuación, su indolencia y su “laissez faire” al PSOE le saldrá caro.

Sólo una "coalición" entre los partidos de la oposición del Parlamento andaluz, aún con ideologías muy diferentes, podría acabar con este monopolio, aprovechando que el PSOE no posee la mayoría absoluta. IU tuvo esa oportunidad, y se vendió por varios sillones en el Gobierno. ¿Harán lo mismo Podemos o Ciudadanos? Se juegan mucho en este envite.

Si los partidos PP, Podemos y Ciudadanos, tuvieran un mínimo de inteligencia política y verdadera vocación de servicio a la ciudadanía andaluza, podrían acordar una operación similar a la alemana "Jamaika-Koalition" a la que hacía referencia nuestro colaborador Rafa G. García de Cosío en uno de sus anteriores artículos. Dada las enormes diferencias ideológicas entre los partidos citados, podrían apoyar a un candidato de consenso para la Presidencia, como por ejemplo al de Ciudadanos, partido que aún no se ha "cartelizado" al no haber gobernado nunca, y que actualmente se supone no es "casta". 

Todo ello, claro está, con determinadas condiciones previas de regeneración democrática y administrativa en la Comunidad, como cambios en el régimen electoral, regeneración de la Función Pública y del Régimen Jurídico de las Administraciones autonómica y local, minimización de la corrupción con medidas preventivas, despolitización de las instituciones públicas y de los cargos de responsabilidad en la gestión, y demás medidas que, en cualquier caso, se valorarían positivamente por sus votantes, sean de un lado o del opuesto. Sería una especie de "gobierno de salvación" de la Comunidad andaluza, que, en todo caso, es imprescindible y urgente. Lo dice alguien que conoce muy bien como funciona todo con el PSOE-A en la Junta de Andalucía y en sus Instituciones.

NI el PSOE-A ni IU respetaron en 2012 que gobernara la lista más votada. ¿Por qué iba a tener que hacerlo el resto de partidos en estas últimas elecciones? ¿Porque lo diga el PSOE-A en defensa de su interés particular? Pero, ¿cuál es el interés de los ciudadanos?

Sin embargo, me temo que los intereses partidistas se antepondrán, como siempre ha ocurrido, al interés general de la ciudadanía andaluza. Después se preguntarán por qué los ciudadanos nos alejamos de estos acomplejados y egoístas partidos que tienen una visión de Estado propia de países africanos. Y nosotros, los ciudadanos, nos preguntaremos en cada convocatoria electoral por qué tenemos que sufrir a estos cegatos y torpes políticos. Una rueda que se repite elección tras elección, mientras Andalucía sigue agonizando.

Pero analicemos qué ha ocurrido con el PP. Sus dirigentes no practican pedagogía social alguna, y están tan alejados del ciudadano andaluz como el Sol de Neptuno o Plutón. Este partido no ha hecho sus deberes: ni en Madrid, donde han disfrutado de una mayoría absoluta en varias legislaturas, ni aquí en Andalucía. En el Gobierno de la nación y con la mayoría en el Congreso, el PP ha podido aprobar las reformas necesarias para regenerar la democracia y minimizar realmente la corrupción, modificando leyes básicas en materia de Régimen electoral, financiación de las Comunidades Autónomas, Hacienda Local, Régimen Jurídico de las Administraciones, Función Pública, Tributaria, Patrimonio, Subvenciones, Contratación Administrativa, y otras. Con la reforma adecuada podía haberse cortado la hemorragia del gasto público en estructuras ineficientes e inútiles, tanto autonómicos como locales, así como los sangrantes casos de corrupción, tanto política como económica. Sin embargo, su solución ha consistido en aprobar una Ley de Transparencia y en una reforma del Código Penal, es decir, tomar una aspirina para curar un cáncer. ¡¡Ni una sola medida preventiva!!

Pero también el PP, a través de la abogacía del Estado y de los grupos parlamentarios en Andalucía y el Congreso nacional, podía haber ejercido su función de control de legalidad y haber evitado muchas de las aberraciones jurídicas de la Junta de Andalucía y el Parlamento andaluz, que son los artífices en gran parte de la corrupción dominante. Sin embargo, ese papel lo ha tenido que asumir el maltratado funcionariado de la Junta, pagando de sus bolsillos, que ya es el colmo, la defensa de la legalidad y el restablecimiento del Estado de Derecho en Andalucía. Si el PP hubiera actuado a tiempo en el tema comentado de las ayudas sociolaborales o la normativa de creación y funcionamiento de la Administración paralela, quizá se hubiera evitado en parte que ocurrieran casos como el de los ERE, la formación y otros muchos. Pero los parlamentarios del PP andaluz han vivido en su burbuja de indolencia y autocomplacencia, alejados de la sociedad y del interés general.

Esta actitud del PP tiene siempre un coste político. La macroeconomía no es la única variable de las políticas públicas, a pesar de su importancia. Los votantes del PP, por lo general, son críticos con el partido, y los desengaños vividos han provocado ese viraje hacia partidos-refugio que aún no han sufrido el desgaste de gobernar o des-gobernar, como hacen el PP o el PSOE. Es tal la desesperación de algunos, que, sintiéndose perdidos, se han echado al río.

Andalucía es la Comunidad con mayor número de electores censados (6.496.685 en estas últimas elecciones), y por tanto es decisiva en las elecciones generales y europeas. El PP ha contado en Andalucía en estos últimos años con 50 parlamentarios, 5 Diputaciones Provinciales, y numerosos Ayuntamientos, entre ellos los de las 8 capitales de provincia. Además, hay que sumar las Subdelegaciones del Gobierno de la nación y la Delegación en Andalucía. Nunca el PP ha contado con tanto poder territorial en Andalucía desde 1978. ¡¡Hay que ser muy torpe y muy indolente para perder más de 500.000 votantes!! Y es obvio que la responsabilidad está repartida entre Madrid y Andalucía, cada uno con su cuota.

Al igual que hicimos con IU, muchos estuvimos lanzando mensajes al PP de lo que podía pasar en Andalucía si no se ponían las pilas. En línea con mi lucha personal contra la corrupción en Andalucía, tras las elecciones europeas de 2014, remití por email un extenso texto dirigido a los Presidentes de todas las sedes regionales del PP, de la sede de Génova y al del Grupo parlamentario en el Congreso (en total, 19), alertando del problema que teníamos en Andalucía con la corrupción política y económica. Recibí una sola respuesta, que comenzaba literalmente así: “Le agradecemos la labor que hace al ayudarnos a difundir el mensaje del Partido Popular”. ¡Menudo bofetón en toda la cara! No respondieron a nada de lo que les cuestionaba. ¡Una pared de hormigón es más receptiva que el PP!

Los dirigentes del PP, en general, se recrean en su autocomplacencia, se centran en sus intereses partidistas y marginan lo principal: el interés general, y en concreto, el de sus votantes. Creyeron que usando la economía como único emblema de su política podían ampliar o mantener su amplia mayoría que le cedió el electorado andaluz, tanto en las elecciones generales como autonómicas. Así les ha ido, y así les irá en próximos comicios electorales.

Lo más grave de todo es que el PP -andaluz y nacional- conoce perfectamente las arbitrariedades y las corrupciones del PSOE andaluz, no sólo por nuestras denuncias. Como muestra, les pondré un botón muy ilustrativo. Éste es un fragmento de una noticia publicada por la Agencia EFE el pasado 23 de marzo, sobre un informe elaborado por el Ministerio de Empleo para la Juez Alaya en el caso de los cursos de formación:

"...para llegar a esa conclusión, el inspector hace una comparativa de las normas empleadas en los cursos de formación con compromiso de contratación de Asturias, Madrid, Extremadura, Comunidad Valenciana y Navarra.

Destaca que la establecida por la Junta de Andalucía en 2009 era distinta porque permitía que las entidades contratantes fueran las beneficiarias de las ayudas "o bien cualquier otra". Ese matiz "distorsionador" de la norma andaluza permitía que el compromiso de contratación no fuera "más que una mera declaración de buenas intenciones, en el mejor de los casos, o en el peor, un procedimiento urdido maliciosamente en connivencia con el solicitante para aparentar el cumplimiento de los requisitos de subvención", explica el inspector."

Es muy significativo que el informe refleje que en otras Comunidades autónomas no se hace lo que aquí en Andalucía. Este hecho no sólo ocurre con esta norma, sino en muchas normas de la Comunidad andaluza. Y el PP, tanto en el Gobierno nacional o en la oposición parlamentaria, conociendo de sobra lo que estaba pasando y sigue pasando, no actúa.

Pero uno de los hechos más graves es el siguiente: si la Comunidad andaluza no tiene competencias según la Constitución española para regular las ayudas en materia de empleo, y lo ha hecho sin oposición alguna, y peor aún, ¡¡lo sigue haciendo ahora el Gobierno de Susana!! ¿por qué el PP no actúa e intenta evitar la corrupción en Andalucía? Es una función del Gobierno de la nación y de los grupos parlamentarios el recurrir la inconstitucionalidad de las normas autonómicas, y no puede eludirla. Pero el PP sigue instalado en su autocomplacencia, y el PSOE-A, mientras tanto, malversando a sus anchas. ¿Ha dejado el PP de Rajoy que nos convirtamos en un laboratorio de ensayo, como explicaba en un anterior artículo? Esa indolencia tiene un precio. De momento, la pérdida de unos 500.000 votos desde 2012.

En conclusión, mientras que una cara de los resultados electorales, la aritmética, nos muestra una huida de los votantes del PP, PSOE, IU y de algunos abstencionistas hacia los nuevos partidos “refugio-protesta”, hartos de soportar a tantos delincuentes, incompetentes e indolentes, la otra nos muestra que, en clave ciudadana, los votantes andaluces han dejado claro que quieren un cambio en Andalucía sin contar con el PSOE-A. No es el momento de debatir entre izquierdas y derechas, sino de reunir y sumar sensatez y acordar grandes reformas que no pueden venir de un partido tan corrupto como el PSOE andaluz. 

Pensar y creer lo contrario es de necios, conociendo como piensa y actúa el monstruo. Dejarlo gobernar de nuevo es martirizar a los electores que no han votado al PSOE andaluz. No puede reducirse todo a una simple operación aritmética, sino hay que actuar en clave ciudadana, evitando los graves efectos que tendría en la ciudadanía un nuevo gobierno del PSOE-A.

Ésta es la clave de la que les hablaba, la cara y cruz de una moneda cuya caída está en manos de los partidos políticos de la oposición. Si sale cara, la “coalición” podrá al menos intentar cierta regeneración de la Comunidad andaluza; si sale cruz, la agonía de Andalucía se irá agravando, pues este mundo globalizado no perdona tanto retraso en el tiempo para adoptar las soluciones adecuadas.




3 comentarios:

  1. En realidad, la Jamaika-Koalition solo es posible en regiones y países con un mínimo de alfabetización, como es Alemania, donde se anteponen los intereses de los ciudadanos como bien dices, y no los del partido. En Andalucía, un solo encuentro entre Bonilla y Teresa Rodríguez lanzaría miles de soflamas y prejuicios a los medios de comunicación: ''que biene la derecha recortadora y corrupta! Podemos traiciona! En el PSOE somos la única izquierda! Y cosas del estilo. Una lástima.

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  2. Lo mismo opino, tan sólo no comparto el análisis de los nuevos partidos como flor de un día, en mi opinión los partidos tradicionales seguirán bajando porque son enfermos terminales, la gangrena ya es demasiado grande y afecta a órganos vitales. Lo acontecido en Andalucía se va a repetir en las demás CCAA, su partido hegemónico obtendrá una victoria pírrica y Partidos y Ciudadanos entrarán con fuerza y será la antesala de las generales, donde la debacle será absoluta. En mi opinión la única manera de parar la opción totalitaria es votando a su alternativa moderna y europeista y con un proyecto nacional y lo digo como simple simpatizante de Ciudadanos, no estoy en sus listas ni me pagan absolutamente nada.

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