miércoles, 24 de mayo de 2017

Avales, caciquismo y voto secreto


Artículo de Paco Romero




Susanidá ha visto cómo los afiliados le prestaron su firma cuando debía ir acompañada de la fotocopia del DNI, para, acto seguido, negarle el compromiso público en el reducto de libertad de la cabina


… Y al tercer trimestre resucitó. La militancia del PSOE dirimió el pasado domingo entres dos ambiciones personales y, finalmente, PEdrO SÁnchEz recuperó del tirón las vocales de un nombre y de un apellido hechos jirones hace nada, plantando otra vez sus posaderas en Ferraz con el pretendido y comedido afán de cobrarse alguna que otra factura. Pero esas serán otras historias dignas de narrar en apasionantes y sucesivos capítulos.

Con ser importante la victoria del madrileño, resulta llamativa -y merecedora de análisis- la estrepitosa derrota de la Hillary trianera. Lo de la señora Clinton hace unos meses es solo un juego de niños comparado con el varapalo y consiguiente fracaso de la señora de Moriche, el tieso.

Tiesos, más bien pasmaos, se han quedado un montón de gente, tanto que los retratitos no caben en el álbum de recuerdos: los históricos de Suresnes, con alguna excepción, los expresidentes andaluces, los presidentes y barones territoriales (imposible el uso del lenguaje de género), también con escasas excepciones, y los recurrentes (homenaje a García) abrazafarolas y correveidiles, han quedado colgados de la brocha en una estampa tan entrañable como dramática para las noches (¡buenasss y santas nochesss!) de cuchillos largos que se anuncian.

Para colmo de males, el granero andaluz se desinfla; tanto que si todos los votos de los socialistas andaluces hubiesen ido a la buchaca de la inquilina de San Telmo, incluidos los 12.588 cosechados por Pedro, no hubieran sido suficientes para revertir la diferencia de 15.182 sufragios de ventaja que ha obtenido el electo secretario general. Además, y es aún más significativo, mientras éste ha obtenido más votos que avales en todas y cada una de las comunidades y ciudades autónomas, Susanidá ha visto cómo en diez de ellas -caciquismo le llamaban a finales del XIX y del primer tercio del XX- los afiliados le prestaron su firma cuando debía ir acompañada de la fotocopia del DNI, para, acto seguido, negarle el compromiso público en el reducto de libertad de la cabina, introduciendo en el sobre la papeleta con el nombre de su oponente y guardándose las dos restantes para otros menesteres. Los leales ahí estuvieron mientras “se pasaba lista” [Toscano dixit, si lo sabrá él]. Después, ya en el tajo, el manijero no tiene tanto peligro.

Que eso ocurra -entre otras- en la Comunidad Valenciana (donde, finalmente, ha obtenido 1.000 apoyos menos) o en Madrid y Aragón (donde ha echado en falta casi 1.200 votos), puede ser entendible, pero el hecho de que, en Andalucía, se le hayan esfumado de entre los dedos 1.500 votos prometidos, jurados y perjurados, dibuja en carboncillo la aterradora realidad no solo del voto cautivo que el régimen ha tejido durante cuatro décadas, sino también del gélido plato donde se han servido las bien guardadas venganzas de los mayores enemigos -los compañeros de partido-, vendettas que dejan al autor del conocido aserto (Churchill, según unos, Adenauer o Andreotti, según otros) en primario cromañón.

Hablando de Churchill… ha quedado claro que la de Triana se ha estrellado (el nivelito tenía guasa) ante el Eisenhower de Tetuán. El muerto que se encargó de matar y enterrar goza de buena salud. Dicen las lenguas viperinas que el resultado de remover las tumbas es que las bases, 80 largos años después, entre Largo Caballero y Julián Besteiro, salvando todas las distancias y que éste -solo éste- me perdone, hayan elegido a Pablo Iglesias III como el nuevo Lenin español. Hasta cierto punto es lógico que se repita la historia: a la hente le produce desazón e incertidumbres legalizar la memoria, reabrir fosas (propias y extrañas) y, alamismavé, aliarse con Ciudadanos o abstenerse en la investidura de Rajoy. En fin, esa es la simiente y próxima está la cosecha: otro frente popular separatista que cuadre el círculo del acoso y derribo al histórico periodo de la Transición.


P.S.- Anteayer, derrotada, ojerosa, se apeaba del AVE, según ella “respaldada por Andalucía”, única estructura de poder que le resta aunque cada vez con más óxido y aluminosis a la vista. Sin ilusionar ni siquiera a los suyos, la apoderada del PSOE “de los notables” retomará la dirección de nuestros destinos como segundo plato. ¿Existe Moreno Bonilla?

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