lunes, 19 de junio de 2017

El arte político de no hacer nada

Artículo de Antonio Barreda

El complicado panorama político andaluz tras las primarias se va aclarando. Ya se dijo en artículos pasados en esta misma columna que cuando Susana Díaz perdió las primarias lo primero que iba a hacer era un cambio de gobierno. Y no nos hemos equivocado en su hoja de ruta. Y lo segundo es que a partir de ahora Susana no iba a asomar más la cabeza de Despeñaperros hacia arriba, sobre todo con un Pedro Sánchez empeñado cada vez más en destruir el PSOE y podemizarlo a toda costa. No sabe que el plan de Iglesias y los suyos pasa por ahí, por acuerdos programáticos que radicalicen al PSOE para atraerse a sus propios votantes.

Susana tiene ahora otra estrategia. Esperar. Ser cazadora siberiana como Dersu Uzala, aquella inolvidable y magistral película de Akira Kurosawa que recomiendo que todos vean al menos una vez en la vida. Susana conoce el terreno, conoce el futuro podemita de Pedro, y espera el desastre. Espera tranquila a que el iceberg de las elecciones golpee el viejo Titanic que es hoy el PSOE en España, pilotado por un capitán al que las turbas ácratas del PSOE piden la sangre de Rajoy al precio que sea. Y ese precio no pasa por pactar con Ciudadanos precisamente. Pasa por Iglesias y los suyos. Aunque el iluso de Pedro ya ha pedido un pacto a tres bandas con Cs de convidado de piedra. El horizonte del PSOE de Pedro Sánchez se antoja con fecha de caducidad en la órbita cainita en la que se va situando su poder dentro del partido.

Susana espera, paciente, como la araña que teje una tela de araña infinita donde los atrapará a todos tarde más o tarde menos. Por eso su primer movimiento es limpiar su gobierno de los consejeros más desgastados y más conflictivos. Los quemados han salido todos por la puerta de atrás de San Telmo. Su segundo movimiento ha sido reactivar los antiguos acuerdos de concertación que tan bien le vinieron a Chaves y a Griñán para tener controlada la parte social de Andalucía. Foto de familia con sindicatos y empresarios exponiendo a todos que Andalucía va a ser el referente de la nueva política social, donde sindicatos y empresarios van a sentarse con ella para dejar cerrado el panorama laboral andaluz en un documento que será uno de los principales ejes de su política económica.

Y lo mejor de todo es que da una lección de fortaleza a todos sus enemigos internos. Que tome nota el levantisco Toscano desde Dos Hermanas, que una cosa han sido los congresos provinciales para elegir delegados y donde se ha permitido que los sanchistas copen posiciones, y otra cosa muy distinta es conformar una ejecutiva provincial cuatro años sin tenerlos en cuenta para que no sean una espina clavada en la garganta de los susanistas. Además, los tiene a todos apuntados. Los resultados de las primarias en todas las agrupaciones están en la mesa del regional, para saber quiénes están con nosotros y quiénes están con Pedro. Aquí ni se perdona ni se olvida.

Por otro lado, cuenta con algo que parece que ni Podemos ni el soso PP de Andalucía caen en la cuenta, que tiene un pacto de gobierno con Cs que va a durar toda la legislatura, quieran o no quieran. Cs está obligado a arrancar acuerdos programáticos de legislatura que le permitan presentarse ante su electorado como el árbitro del Parlamento, ya que ha asumido ese papel desde que permitió gobernar a Susana. Y eso, según las encuestas, les está dando votos y cada vez más diputados en el próximo parlamento autonómico.

El Podemos de Teresa Rodríguez aún no sabe de qué va este juego en el Parlamento, creen ingenuamente que pueden llevar la lucha desde la calle a los sillones de diputados, pero no saben cómo hacerlo. Donde haya un fuego contra la Junta de Andalucía allí están ellos con sus banderas anticapitalistas para avivarlo, pero sin un proyecto serio. Susana ya la tiene en su punto de mira. Ya sabe que ni el PP ni Cs son sus contrarios en este juego. Sabe que su estrategia futura pasa por acorralar a Podemos en la calle para sacar más votos y diputados. Y para eso tiene a un inmenso ejército de militantes a pie de calle que deben desactivar, a partir de ahora, todos y cada uno de los avisperos en los que se metan los de Podemos.

Además, Teresa Rodríguez se va desinflando poco a poco en la tribuna del Parlamento. Desde la comisión de investigación de la Formación ha perdido muchos votos por dejar salir vivos y exculpar a Chaves y a Griñán. Ese ha sido su mayor error político y que marca el principio de la bajada de la marea de Podemos en Andalucía. Tuvo la ocasión de desgastar, como nadie la ha tenido desde la democracia al PSOE en Andalucía, y eligió mirar para otro lado, subir el pulgar el día que había que votar y eligió rehabilitar a Chaves y a Griñán ante los ojos de todos los andaluces. Y ese error le va a costar caro en las urnas.

Lo mejor lo tiene Susana en un Partido Popular perdido jugando en los campos de la guerra entre Arenas y Cospedal. Moreno Bonilla está atrapado por el poder feudal de sus propios presidentes provinciales a los que no ha podido poner ni manejar. Las presidencias se han debatido en luchas entre si eran cospedalistas o arenistas. Hasta el viejo Arenas le ha impuesto un equipo donde heredó a Macarena O´neill y a Patricia del Pozo, y, además, con tropas salidas de la nada le ganó en Sevilla la batalla a Cospedal. Pero quienes saben de esto cuentan que estos ganadores del congreso de Sevilla son efímeros, que Arenas desde el club Antares ya tiene diseñado otro mapa para Sevilla y para Andalucía que bien saben desde Cádiz.

Moreno Bonilla tan solo ha sido un actor viendo cómo le imponían a los presidentes provinciales uno a uno en Andalucía, mientras crecía un PP con tres cabezas, Málaga, Cádiz y Sevilla. Y eso no tiene buena pinta de acabar bien. El arenismo original de Moreno Bonilla le va a pasar factura tarde o temprano como no empiece a ganar elecciones en Andalucía. De momento está como el rey “pasmado” en el Parlamento. No termina de arrancar porque su política del “buenismo” no cala. Lo peor es que no tiene iniciativa parlamentaria y la que tiene se la marca la prensa en el día a día. Y esto lo lleva al arte de no hacer nada en Andalucía. Que para eso su trabajo ya se lo hace la prensa. Esa falta de iniciativa política lo está llevando a que cada vez más andaluces lo conozcan como el Bambi andaluz.

Desde que Zoido ordenó acabar con la estrategia política de Arenas se ha ido hundiendo el PP en las autonómicas y municipales en Andalucía. El triunfo de las últimas elecciones generales es una quimera propia del desgaste del gobierno de la Junta de Andalucía, pero en las próximas elecciones autonómicas queda por ver si el pueblo soberano andaluz confía alguna vez en el PP de Moreno Bonilla. Además, esa estrategia del “buenismo” político está muy incrustada en el PP del Parlamento como cuando no supo rematar la Comisión de Investigación de los cursos de Formación. El papelito de Ruiz Sillero, en fuera de juego permanente, en día que acudió Chaves y Susana a la comisión de investigación, va a pasar como ejemplo de inutilidad política en la historia de Andalucía.

Susana sabe de las carencias de Moreno Bonilla dentro de su propio partido y sabe explotarlas. No se molesta en darle protagonismo ni en prensa ni en el Parlamento. Tan solo lo ningunea, no hace nada sabedora de que solo tiene enfrente a la prensa que es la que de verdad le está haciendo el trabajo de oposición al PP en Andalucía. Pero aquí muy pocos leen los periódicos – inmersos todos en una crisis empresarial de grupos de cabecera - con lo que los errores de su gobierno se minimizan en el día a día, diluyéndose por las calles de Andalucía.


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