lunes, 18 de abril de 2016

Cuando Rajoy caiga


Artículo de Mara Mago

Cuando Rajoy caiga, -que caerá-, se lo tendrá muy, pero que muy merecido. Antes, él ha dejado caer ¡a tantos! y ¡tantas esperanzas!

Cuando Rajoy caiga, más pronto que tarde, apenas le quedará nadie cerca que lamente su caída, que será indigna, como su actitud en la mayor parte de su muy decepcionante mandato. Inimaginable que el PSOE le conceda similar honor que él otorgó a ZP.

Cuando Rajoy caiga, los suyos, sobre todo, resoplarán aliviados del peso que se les ha quitado de encima. Por fin se habrán librado de la losa pétrea que asfixia al partido con más respaldo popular en los últimos 15 años, pero con menos poder real y efectivo. Y, sobre todo, con menos perspicacia para ejercerlo. No saben que será el principio del fin.

Cuando Rajoy caiga todo estará preparado para un nuevo asalto a Moncloa  -si es que alguna vez la perdieron- por parte de quienes, en la práctica, mangonean este país desde hace 50 años, estén instalados físicamente dentro o fuera del poder. Da igual su salida temporal. Siempre tienen peones dentro, estratégicamente situados en todos los resortes.

Los adelantados que, viniendo del pastoreo extensivo en el régimen anterior, transhumaron al actual y,  encaramándose a sus almenas, se hicieron con la fortaleza, convirtiéndola en inexpugnable para cualquier otro aspirante a la corona del reino, han amañado, otra vez el futuro, a su acomodo y beneficio. 

La Democracia, la Libertad y la Justicia quedan preciosas en los discursos. Pero no son reales. En España, al menos, son “cuentos de la lechera” que nos narran los capataces  del cortijo para tenernos entretenidos, confiados y cuidando del rebaño, siendo nosotros rebaño mismo.   

Seguro que todos los que a este medio de información, formación y opinión acuden conocen a alguno de esos aventajados superhombres -y mujeres- que mueven los hilos y azuzan a los perros cada vez que tocan a rebato.

Ahora han tocado la campana. La consigna está dada. Y todos sus vasallos han sacado a relucir los timbales. La Judicatura, la Policía, la Prensa, la Oposición, la Economía…  Todos prestos y al ataque.

Debe ser cierto que son muy favorables las encuestas para Rajoy y el Partido Popular para que hayan tenido que crear un Consorcio Internacional de Periodistas -ja, ja, ja, ja, perdonen que me ría-. Esto es, salvando las distancias, como cuando los etarras montaron su propio tribunal internacional para la bendición del proceso de paz -pagado con el dinero de todos los contribuyentes, incluidas sus víctimas-. Ellos se lo guisan, ellos se lo comen. Todos pagamos. Muy de izquierdas. 

Con lo de Panamá, lo mismo, ellos cuentan lo que quieren, cuándo quieren, cómo quieren y de quien quieren. Los paganinis, los de siempre. Y, después, por si no es evidente a quien señala el dedo acusador, a quien hay que quemar en la hoguera -que el vulgo es muy torpe-, ahí está El Oráculo, editorial tras editorial, para indicar el camino.
Expectante espero el momento en que uno de los “panameños” tenga etiqueta de izquierda. Lo de Almodóvar no cuenta. Es víctima colateral disuasoria. Intrigadísima estoy por conocer, dado el caso, la reacción de quienes mantienen al populacho al Rojo Vivo, ardiendo con los papeles de Roures, digo, perdón, de Soria. Muy preocupada  por la  implicación impudorosa y coordinada, una vez más, de jueces, policías y periodistas en el fango de la política de bajos fondos. Y pendiente, muy pendiente, de la incertidumbre que aqueja al padre de la democracia mediática,  quien lleva una semana pontificando en su País sobre la necesidad de regeneración en el PP, “sin Rajoy”. 


La lluvia en Sevilla es una maravilla

La feria de Sevilla suele ser cada año escenario para opacar la tramoya que ocultan las candilejas. Uno de los actores principales en la edición 2016 ha sido Pedro Sánchez. Sánchez de paseo por el ferial con proscritos del socialismo andaluz reinante. Sánchez recibiendo otra patada en la espinilla de Susana, al tiempo que lo besa con displicencia. Sánchez tomando finos con Teresa en la caseta de los famelis. Sánchez anunciando que visitará los patios de Córdoba en Mayo como presidente… Mucho Sánchez.

La otra actora principal, y disculpe que la mencione en segundo lugar, fue -¡cómo no!- la reina del baile andaluz. Susana y su niño al cinto, intentando imitar a Bescansa en su rol de mujer-madre en el Congreso. Aunque a la trianera, dadas las  populacheras maneras que la adornan,  le quedó el papel en versión gitana pedigüeña venida arriba.

Ahí no quedó la cosa. Al día siguiente, Susana fue inmortalizada en el ferial muy  sonriente junto a Luis Pineda, el presidente de Ausbanc atrapado en su propia avaricia. O no. Ya veremos en qué queda esta trampa tendida a Manos Limpias, desde las más altas instancias del Estado, en pago de los servicios prestados contra la Corona.

Aprovechando los focos y la algarabía del ferial sevillano, en Granada, la Policía se montó  un estreno de cine con el alcalde y, sin trailer previo, se visionó en todas las televisiones y medios del país en las horas de mayor audiencia. ¡Éxito asegurado!


Las cloacas están revueltas  

Las cloacas del Estado andan removidas. Sus hacedores están empeñados en que el hedor se expanda y aprovechan que hay corriente en su dirección preferida. Algo decisivo está ocurriendo entre bambalinas, mientras nos entretienen con detenciones espectaculares y papeles de Panamá. 

Por cierto, otra vez un caso de “Papeles Ficticios”. Como los de Bárcenas. Que no se sabe  -o, sí- de dónde vienen, quién los filtra, cómo, quién los financia, cuál es el  coste, a cambio de qué se paga, con qué objetivo, qué dicen, por qué se publican en fases, quién maneja los tiempos. En suma, habría que cuestionarse si realmente existen, porque lo del consorcio internacional de información periodística es patraña intragable. 

A estas alturas de descreimiento generalizado del personal, intentar vendernos batallitas sobre intrépidos e incorruptibles periodistas que, como sabuesos fieles a la verdad, obtienen información extraconfidencial, comprometidísima y sin cuyo olfato, riesgo y buen oficio nunca se habría obtenido… Bueno… Perdonen que sonría de nuevo.

Quienes asistimos con los ojos abiertos, los oídos alerta y el corazón compungido a  la canallada diabólica del 11 M,  el drama intermitente del terrorismo etarra o la chirigota del 15 M, entre otras estrategias recientes de acoso y derribo orquestadas desde el lado más turbio del poder, contemplamos ahora esta estratagema del consorcio internacional del periodismo puro con cierta sorna. Aunque sin menospreciar sus consecuencias. Nunca debemos minusvalorar al enemigo. Su fuerza radica en que no se rinde nunca.

No obstante, vuelvo al principio, Rajoy, como antes Aznar, y antes todos los líderes que algo han sido en el partido de la Derecha española en los últimos 40 años, será  el máximo responsable de  haber lastrado, una vez más, el futuro de un Partido Conservador, para nada Liberal, en este país de instinto autodestructivo recurrente. Por traicionar a los suyos y  sus valores, por desdeñar la confianza de quienes sin ser de los suyos le dieron una oportunidad única, por no limpiar la podredumbre que corroe el sistema desde la base, por dejarse filtrar los Cuerpos Policiales, por dejarse controlar la Justicia, por dejarse fisgonear en la Agencia Tributaria, por dejarse dirigir desde los medios intoxicadores de la Oposición. Por no ser capaces, siquiera, de elaborar un relato histórico que haga posible un futuro en paz, dejándose embaucar por la memoria histérica de quienes quieren anclarnos en el  pasado. En suma, por no haber tenido el arrojo de cumplir el mandato otorgado por la mayoría más absoluta concedida por el pueblo español al Partido Popular. En suma, pareciera, que, en realidad, Rajoy ha sido puesto en la presidencia del Gobierno para allanarle el camino a la socialdemocracia que retornará triunfante, oficialmente, tras su rotunda caída.

El Oráculo sentenciaba el sábado, 16 de abril.  “NO DA PARA MÁS. No se puede esperar. Tras el caso Soria, el PP debe regenerarse a fondo, SIN RAJOY”.


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