domingo, 8 de julio de 2018

A Pedro Sánchez sí lo eligieron los españoles


Artículo de Rafa G. García de Cosío


Se oye mucho últimamente que Sánchez ha llegado al poder sin ser votado, o sin que los españoles lo hayan ''elegido''. Es frecuente leer las respuestas a sus tuits con peticiones de elecciones. Me resulta muy molesto, porque en primer lugar es falso, y en segundo lugar todas esas personas se están disparando en el propio pie, pero no con una pistola, sino con un bazoka.

Para empezar, es cierto que Pedro Sánchez carece de ese respaldo del que han gozado sus seis predecesores en el cargo, consistente en liderar la primera fuerza política del parlamento. Es cierto que, moral y anímicamente, es un poco cutre hacerse con el poder cuando has llevado a tu partido a los dos peores resultados de su historia. Pero lo que es impepinable es que Sánchez se ha hecho con el poder por medio de los cauces constitucionales y por tanto democráticos de un país libre como España, que, por cierto, ha luchado en los últimos meses por reivindicar esos mismos valores constitucionales de libertad, ley, democracia y pluralidad frente a la campaña feroz de los separatistas catalanes en toda Europa. Es poco serio decirle a Europa que unos políticos quieren acabar con nuestro país y nuestra constitución y al mismo tiempo acusar al líder de la oposición de ultraje a nuestra Constitución cuando accede al Poder por medio de un mecanismo en ella recogido.

Spain is different, también a la hora de formar gobiernos

En efecto, a Pedro Sánchez sí lo han elegido los españoles si tenemos en cuenta que el sistema español es parlamentario y representativo. Tiene defectos la Ley electoral o la confección de las listas de los partidos? Sin duda! Pero este no es ni de lejos el único problema. Decir que España ha estado forzada u obligada todos estas décadas a tener gobiernos con nacionalistas en su seno es una falsedad. Otra cosa es que nadie haya querido reconocer que los pactos y coaliciones con partidos de ámbito nacional no fue solo posible sino también la regla general de otros países de nuestro entorno. En España, sin ir más lejos, Felipe González se echó en 1993 a los brazos del hoy denostado Pujol cuando podría haber formado una coalición con la IU de Anguita (177 diputados habrían dado su apoyo), pero ni hubo coalición ni tan siquiera un pacto. Quizá sea demasiado joven para hablar de esto, pero mirando atrás y en los millones de archivos de los que disponemos, en 1993 tanto el PSOE como IU calcularon más sus opciones de futuro que las del conjunto del país.

Qué ocurre en la Francia de las segundas vueltas, o en la Alemania de las mayorías absolutas imposibles? En Francia, que un partido apoye a un candidato para la segunda vuelta (siempre sucede) puede traducirse en un futuro gobierno con miembros de múltiples partidos. En Alemania no ha habido ni una sola mayoría absoluta desde 1945, y desde entonces ha habido cancilleres conservadores y socialdemócratas que han gobernado con liberales, verdes y hasta en gran coalición.

En España, sin embargo, la división ideológica histórica desde la guerra civil ha llevado a tener dos polos enfrentados y cegados ante la realidad europea. Lo que se oculta detrás de todo este debate sobre si Pedro Sánchez es un presidente legítimo o no es una anomalía democrática en torno a la cual no ha surgido debate alguno en cuatro décadas de democracia: Por qué no pactar entre partidos nacionales, repartiendo ministerios y, por tanto, también responsabilidades?

Esta mención a las responsabilidades es particularmente interesante. Cuál es el mayor argumento de los separatistas catalanes (y, en menor medida, de los vascos y gallegos), aparte del económico o el de la lengua, para ansiar la independencia de Cataluña? Sin duda alguna, que España supuestamente ha gobernado reprimiendo a las regiones periféricas y sin contar con su apoyo. Un argumento infinitamente cínico, teniendo en cuenta que la realidad es exactamente la contraria. Desde 1978, los gobiernos españoles han contado siempre con los apoyos de nacionalistas (sin que estos, inteligentemente hay que decir, entraran en los gobiernos), tanto en el Congreso como en las autonomías. Véase el ejemplo claro de Rajoy, que gobernó con mayoría absoluta de 2011 a 2015 y se echó en brazos de Mas primero y Puigdemont después pensando que podría evitar algo.

Si CiU o PNV hubieran tenido las agallas (aunque para qué tener agallas si se tiene extrema inteligencia!) de entrar en los gobiernos a los que dieron su apoyo, sus ministros nacionalistas habrían estado expuestos a los mismos casos de corrupción, clientelismo, cacerías, prevaricación y demás tropelías a las que estuvieron expuestos ministros de PSOE y PP. No otra cosa explica que hoy en día PSOE y PP estén tan inmensamente desprestigiados mientras PNV, ERC y CiU (se llame ahora como se llame) gocen del mismo número de diputados de la banda de los que apoyan y luego rebuznan.

Pedro Sánchez gobierna gracias al apoyo de los españoles. No son españoles a los que les importe su país (todo lo contrario), pero legalmente es indiscutible que se trata de un presidente legítimo. Gracias a las leyes que hay que seguir defendiendo.




2 comentarios:

  1. Exactamente, tocayo. Nos viene siempre bien una mirada desde fuera

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  2. Me gusta seguir este blog, pero he tenido que dejar de leer tu artículo cuando has propuesto a España como país democrático y libre a través de su constitución jajaja.

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