domingo, 20 de septiembre de 2015

Imposturas andaluzas

Artículo de Mara Mago


Define el Diccionario de la Real Academia Española la palabra impostura como ‘’fingimiento o engaño con apariencia de verdad’’.

La palabra  ‘’impostura’’ acude a mi mente con frecuencia como recurso lingüístico para intentar comprender la realidad que me circunda.

Esta semana han sido varias las noticias que me han llevado a recurrir a  esta definición para explicarme algunos hechos cercanos. La primera: Susana Díaz, la presidenta de la Junta de Andalucía, se ha incorporado  a su trabajo después de una baja maternal de 40 días, incluidos sus 30 días de vacaciones de agosto.

Díaz es la abanderada de los derechos de la mujer, por sí misma y como líder de su partido político, que se ha apoderado en exclusiva del discurso de la igualdad autoerigiéndose en antorcha portadora de la llama del feminismo sideral.

No voy a incidir en la impostura que simboliza la decisión de Susana Díaz, como antes hicieron otras políticas de su generación,  porque en estas páginas ya está desarrollada por María Calvo, con su  habitual gracia y frescura,  en "Nos salengranos de verte". Les recomiendo su relectura.

Aulas de fabricación rápida

La segunda impostura llegó de boca de  la flamante nueva consejera, aunque de pasado indignante, Adelaida de la Calle. A propósito del nuevo curso escolar, la exrectora malagueña ha afirmado que en Andalucía no hay caracolas. Atentos los padres de los 10.000 escolares que las padecen: esas casetas de albañil donde aprenden y estudian vuestros hijos no existen. Eso es un invento de madres ‘’esquizo’’ a las que todo les parece poco para sus malcriados vástagos.

Hay que leer e interpretar a esta consejera entre líneas. Porque dice muchísimo menos de lo que piensa. ¡¡Y mira que habla, y a velocidad del rayo!! Lo que quiso decir la consejera fue algo así como……

- Enteraos bien, incultas bipolares,  y leed los informes que firmo: ‘’en Andalucía sólo hay 317 edificios portátiles instalados en 178 centros educativos que albergan entre una y tres aulas de fabricación rápida’’.  

- ¡Alegraos!, obsesas hiperactivas del grupo de WhatsApp, porque.… ‘’este curso sólo el 0,04 por ciento de los escolares andaluces recibe clases en caracolas’’ –perdón, aulas de fabricación rápida-.

- Y, para mayor gloria del sistema educativo público andaluz y beneficio de las miles de deslenguadas y desagradecidas madres de alumnos-barra-alumnas , al final de la legislatura, ‘’habremos reducido la cifra a un 0,02 por ciento’’.

Esto será si Rajoy cede, claro está, y la queja persistente por la escasez presupuestaria incrustada a fuego en el argumentario socialista, surte el efecto perseguido.
 
Respecto a otras imposturas de De la Calle alardeadas estos días, con motivo de la apertura del año académico, la Divina Higea ha dado incisiva cuenta en esta web informativa y de opinión. También les recomiendo su relectura. El artículo se titula  "Adelaidaaaa".

Democracia pisoteada

Para imposturas, la del iletrado presidente del Parlamento de Andalucía alegando un ‘’limbo jurídico’’ donde sólo hay una voladura reiterada de un pilar maestro de la Democracia: la separación de poderes.  El objetivo: asegurar el control del Legislativo al partido gobernante. El medio: interpretar el reglamento de la Cámara en interés de quien lo elevó al Olimpo de las Cinco Llagas. Para eso está ahí. Barrer para casa es su misión.

Para impostura, la de Ciudadanos, el partido de la regeneración política, transmutado vergonzosamente en muleta del PSOE andaluz. Ahora permite con su abstención indecente que el Ejecutivo amordace al Parlamento para evitar que  prosperen iniciativas incómodas. Y para que conozcan el alcance y repercusión de este atentado democrático les remito al artículo de Luis Escribano "La apisonadora ciuda-socialista".

El marasmo consorcial

El consejero de Empleo, Empresa y Comercio protagonizó esta semana otro acto de impostura digno de los mejores actores de  comedia. Concluido el consejo de gobierno, el martes, 15 de septiembre, José Sánchez Maldonado comprometió su palabra para garantizar que no habrá más irregularidades en la gestión de los consorcios de empleo. ‘’En el SAE estarán todos los controles’’, anunció sin una mueca que indicara que se trataba de un chiste.

Había anunciado que la Junta, a través del Servicio Andaluz de Empleo,  asumirá las deudas y  los 167 trabajadores de los consorcios de formación paralizados desde hace un año por la incapacidad del Gobierno autónomo  para resolver el laberinto jurídico en que se encuentran.

Recuerdo a los lectores de EL DEMÓCRATA LIBERAL que una caótica gestión  administrativa en los consorcios de empleo derivó en un déficit financiero que obligó a la paralización de la actividad formativa. Según las investigaciones abiertas en varios juzgados, el dinero de las subvenciones para formación se utilizó para sufragar gastos corrientes, cenas de aniversario, viajes, cabalgatas de Reyes o la compra de jamones. Esas irregularidades se salvaban año tras año a la hora de renovar la subvención de la Junta aplicando de forma masiva la figura de la exoneración del deber de justificarlas.

Ahora, el Gobierno andaluz aprobará una modificación presupuestaria para destinar 13 millones de euros a su puesta en marcha, prevista para el próximo mes de octubre, según explicó Sánchez Maldonado, quien, sin embargo no hizo referencia al futuro laboral de  los ALPES.

Días atrás, después de la denuncia de algunos “alpes”, fuentes de la Consejería habían confirmado que 48 ex agentes locales de promoción de empleo  cobran sin trabajar desde agosto.  El colectivo, integrado por casi 800 personas, fue despedido en septiembre de 2012, cuando se disolvieron los 95 consorcios denominados UTEDLT (Unidades Territoriales de Empleo y Desarrollo Local) repartidos por las ocho provincias andaluzas. Tras recurrir el despido, han ganado todos los pleitos planteados contra la Administración regional, que ha sido obligada a readmitirlos reiteradamente. La Junta lleva un año incumpliendo los mandatos judiciales, pendiente de lo que llama un ‘’plan de reasignación de efectivos’’ que está elaborando el SAE.

En fin, otra vuelta de tuerca en el mastodóntico  marasmo consorcial, ese chiringuito por donde hace aguas el barco de las cuentas públicas andaluzas, mientras a los funcionarios de carrera se les adeuda en torno a 8.000 euros por trabajador, en concepto de recortes aplicados en los 5 últimos años. Multipliquen ustedes,  si están interesados en  la suma total. Yo me mareo sólo de pensarlo. Por eso sé que ese vitoreado acuerdo por el Empleo Público, firmado en julio entre Susana Díaz y los sindicatos verticales del régimen,  es papel mojado. Como tantos. Como siempre.



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